La tercera guerra olímpica: Tokio 2020 a 2021

La llama olímpica de los Juegos de Tokio 2020, en Fukushima, donde Japón ha pedido que continúe hasta que se reemprenda su recorrido en 2021 (EFE)

Alivio, dolor y un periodo plagado de negociaciones, así se presenta la nueva fecha para la cita de la capital japonesa

La llama olímpica en Tokio parece estar maldita, y es que no es la primera vez que la capital nipona sufre la cancelación de unos Juegos. Fue en 1940, en el trascurso de la Segunda Guerra Mundial, cuando un conflicto entre Japón y China llevó la cita olímpica a 1941, pero en esta ocasión se escogió un nuevo escenario, Helsinki.  Así la nueva guerra pandémica ha supuesto una situación excepcional que ha llevado a revivir los principales conflictos bélicos mundiales como si de una película se tratase, pero en este caso el antagonista no va armado, sino que es invisible, y se expande a la velocidad de la luz por todo el mundo.

Tokio 2020 era la única pata que quedaba en pie en el mundo deporte. Muchos eran los que habían pedido su aplazamiento pero el COI se mostraba duro de roer, firme y decidido a seguir adelante en esta lucha, pero finalmente la pasada semana levantaba la mano a favor de su cancelación.

Tras varias reuniones, iniciativas en las redes y quejas de la mano de deportistas de todo el mundo el COI daba por sentenciado el aplazamiento de los Juegos, que se quedaban perdidos en un calendario sin fecha. Cuatro semanas era el plazo máximo del que disponían las autoridades japonesas para asentar el evento, pero no han hecho falta ni la mitad de estos días. Apenas 48 después de la decisión del COI los Juegos Olímpicos de Tokio ya tenían nueva fecha. Frente a esta tercera guerra el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha anunciado que finalmente la llama de Tokio 2020, que de momento no modificará su nombre a pesar del cambio de fecha, brillará pero no lo hará ni el 24 de julio de 2020, como estaba marcado, ni durante el resto del año sino en 2021, fecha a la que también se ha movido la Eurocopa.

Esta decisión supone una mezcla de sentimientos tanto para los aficionados del deporte como para los propios atletas. Por un lado está la tranquilidad de la prevención del contagio y de unos Juegos que se disputarán en igualdad de condiciones, sin embargo por el otro está el dolor que supone el aplazamiento de esta cita histórica que llevaba cuatro años siendo esperada. Muchas son las inquietudes que rondan ahora las cabezas de los deportistas, especialmente las de aquellos de mayor edad, quienes muestran el deseo de que sus cuerpos aguanten hasta el próximo año sin problemas como es el caso de la nadadora italiana Federica Pellegrini. Del mismo modo este aplazamiento provoca que los entrenamientos y la preparación se alarguen en el tiempo, lo que supone por consiguiente un aumento de los recursos destinados para los mismos.

En este sentido, el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, ha querido mandar un mensaje de tranquilidad explicando que todos y cada uno de los deportistas mantendrán las becas y ayudas que ofrece el plan ADO. No obstante, la pandemia provocará un cambio en los presupuestos que afectará, entre otros ámbitos, al mundo del deporte a través del dinero que el Consejo Superior de Deporte (CSD) destina a las federaciones.

“A la vista de las condiciones actuales, y por el bien de todos los deportistas, hemos presentado una propuesta para un aplazamiento de un año, de modo que se puedan celebrar de manera segura”, ha explicado el primer ministro tras una reunión telemática con el presidente del COI, Thomas Bach. En este sentido ambos dirigentes han puesto de relieve que estos Juegos se celebrarán como “un testamento al triunfo sobre la infección”.

Así la llama olímpica, que yacía ya en el país del sol naciente, permanecerá encendida sin ningún tipo de movimiento hasta marzo en Fukushima, iluminando una región fantasma devastada por el desastre nuclear histórico de 2011.

Imagen de la antorcha olímpica. (EFE)

Tiempo de negociaciones

Aún no se ha decidido la quincena exacta en la que se acogerá la cita olímpica pero Abe ha remarcado que “no será después del verano”. Para ello el COI deberá negociar con las diferentes federaciones internacionales para elegir una fecha en la que puedan participar sin problema todas las disciplinas, ya que en este mismo año esta programada la celebración de los mundiales de disciplinas como atletismo, natación o gimnasia, tres de los grandes protagonistas por antonomasia de los Juegos Olímpicos.

Así la federación de natación tiene programado su mundial entre el 15 de julio y el 1 de agosto en Fukuoka (Japón), mientras que la gimnasia se encontrará en Copenhague del 18 al 24 de octubre. Por su parte, el atletismo mundial, que tenía guardada la fecha entre el 6 y el 15 de agosto del próximo año para reunirse en Oregón, está barajando la posibilidad de posponer esta competición para 2022.

Del mismo modo el comité tendrá que establecer negociaciones con las diferentes cadenas televisivas que contaban con los derechos de transmisión de los Juegos. En este sentido los dos principales protagonistas son la NBC y Discovery (Eurosport), que representan el 75% de los ingresos de la cita olímpica, lo que supone aproximadamente unos 6.000 millones de euros.

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